Ante todo no hay que olvidar que los compositores del S.XX fueron fundamentalmente eclécticos, es decir, lejos de adoptar como estandarte los utensilios de algún "ismo", muchas veces tendieron a utilizar sus propuestas entremezcladas, escogiendo de aquí y de allá algunas de sus propuestas al servicio de los intereses de cada una de sus composiciones.
Audición 1.
Impresionista. Por el emborronamiento de la melodía, las armonías modernas, poco contundentes y el efecto atmosférico sugerido (lluvia).
Audición 2:
Expresionista por la intención de trasmitir el malestar, no solo con la narración sino también con la música. Dodecafonista por la técnica compositiva.
Audición 3:
Folklorista español. Por la utilización de folklore español dentro de un lenguaje culto y moderno.
Audición 4:
Neoclásico por la claridad armónica y orquestal, la textura de contornos definidos en melodía acompañada y el uso de temas antiguos (en este caso una conocida melodía medieval) También por su formalismo, se trata de música pura que no trata de describir ni expresar pensamientos que no sean musicales. Folklorista inglés, porque dicha melodía es una melodía tradicional inglesa.
Audición 5:
Experimentalismo. Hay un intento de inspecccionar nuevos lenguajes en el lenguaje de los pájaros (esto también podría llamarse un cierto primitivismo o naturalismo, que intenta recuperar antiguas sonoridades, más arcaicas que las musicales, como quería hacer también Stravinsky en la Consagración de La Primavera). Dodecafonista (o serialista), por la técnica compositiva.
Audición 6:
Impresionista. Por el emborronamiento de la melodía y la armonía disonante pero suave. Folklorista. Por el uso de escalas y motivos propios de la música oriental.
Audición 7:
Neoclásica. Por la textura definida de melodía acompañada, la rítmica marcada y definida, el uso moderno de procedimientos clásicos. La primera parte podría considerarse también expresionista por el intento de trasmitir desasosiego mediante acordes disonantes.
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